Si me dices Otaku otra vez, probarás el poder de mi ¡¡¡KAME-HAME-HA!!!
«El universo inmensamente cruel, cobija mis sueños en estrellas fugases, viajando como puntos radiantes hacia agujeros negros. Soy una estrella aislada, brillando solitariamente en la oscuridad del infinito y no estoy seguro de volver a relucir en la noche estrellada de aquellos recuerdos que se pierden como estrellas que caen diariamente».
-¿Ver animes te convierte en Otaku?.-¿Ver muchos animes te convierte en Otaku?.
-¿Creer que eres Otaku te convierte en Otaku?,
o simplemente es otro estúpido calificativo que se marca invisiblemente en la piel para diferenciar del resto de los mortales a un determinado grupo de personas por el simple hecho de hacer cosas poco "comúnes". Si pudieramos volar y ver el mundo desde arriba, tendríamos la ligera sensación de gloria, porque hasta los problemas más gigantescos se encogen al verlos desde un punto alto, al igual que ser o no Otaku.
El problema no es aficionarse a los personajes coloridos que vienen importados con estampilla desde el otro lado de la tierra, el problema como en todo, es la aceptación de uno y del resto ... porque aunque hagamos oídos sordos a las críticas punzantes del resto de los terrícolas, siempre queda una dosis de veneno malicioso recorriendo nuestras venas, intoxicandonos al punto de preguntar si es normal o no, reír, llorar, gritar, emocionarse al ver un anime o leer un manga ... tal vez sea extremo pero vivir ya es una desición extremista. Y Tal vez sea ese sentimiento lo que marque la diferencia, entre anime y un simple dibujo animado.La pasión por salir de la rutina nos vuelve inmediatamente distintos, volviendonos como héroes griegos antes de una batalla, decididos a defender
nuestro honor, en este caso a defender nuestros sueños, nuestra pasión, nuestro tesoro al final del arco iris, nuestro pequeño mundo, habitado por personas diferentes y a la vez iguales.Alejados de ese mundo que agobia ... que asfixia, que discrimina, que hiere.
Negandonos la victoria al final de la batalla, dirigiendonos el pulgar caído, encarcelandonos para volver a mandarnos a la arena como gladiadores derrotados. Y tal vez por esa razón decir que soy otaku, sería aceptar que soy distinto, una nueva especie, una mancha en la camisa recién lavada.
Aunque no esté en lo cierto, es decisión de cada uno, si caer en picada como un Ícaro desgarrado por la furia del Sol ... o alzar vuelo como un imponente pegaso.

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